viernes, febrero 10, 2006

INTRO/ Cuando el tecolote calla…

Ojalá Christian Pardo siga siendo el mismo tonto que me hacía caso en muchas cosas que yo recitaba, casi de memoria, día tra días en las inolvidables aulas del bogotanísimo Poli.

Ojalá, porque me gustaría que en su prometedor blog le abra campo a estas cuantas líneas deshilvanadas y escritas, como siempre en mi vida, entre el agite de la calle y el implacable imperio de la hora del cierre de un diario.

A Christian lo malogré, lo maldije yo, cuando de paso acabé con las ilusiones de sus papás: en las heladas aulas del Politécnico Grancolombiano le hice trampas diarias para que terminara diciendo que quería ser periodista de los de verdad.

Es decir, de los que todo lo dejan, hasta la madre, para lanzarse de cuatro patas en el suelo sucio de la calle para hacerse sacerdote del culto a la verdad.

Qué tonto fue Christian! Como si no se pudiera rendir culto a la verdad en otras actividades de la vida.

Dicen, por ejemplo, que los jueces dedican su alma a encontrar la verdad procesal.
También dicen que los científicos, con o sin laboratorio, buscan la verdad. Lo mismo dicen de los investigadores sociales, de los historiadores, de los policías, de los inquisidores, de los maestros y hasta de los amantes traicionados.

Pero, no. El señor Pardo tenía que hacerse periodista… Como si ya no hubiera suficientes colombianos en problemas por andar buscando y publicando la verdad.

Como si no hubiera suficientes tumbas ante las que ya casi nadie llora porque sus ocupantes fueron olvidados por todos desde cuando alguien, a mansalva y sobreseguro y con toda la sevicia del mundo, les arrebató a tiros la puta vida por el solo hecho de rendirle culto a la verdad.

Mal andamos, Christian. Si hubieras sido un mediocre, yo estaría más tranquilo por tu seguridad. Pero en esa cabezota llena de cuanta basura hay se te metió la idea de ser buen periodista. La verdad, no te creí tan huevón, tan desvirolado, tan, tan yo no sé qué…

Pues, bien, compañero. Ya estás entre los mejores de los mejores (porque los periodistas colombianos están entre los mejores que uno se encuentre por el mundo, con excepciones como la mía, queda claro). Ahora, ¿qué vas a hacer?

Yo lo sé: seguir como hasta ahora...escribiendo.¿Por qué? Pues porque sí, porque alguien tiene que seguir haciendo ruido, sin descansar, sin amigos, sin dinero, sin nada más que la grandísima gana de seguir haciéndolo, convencido como estás de que si descansas, algo terrible pasará.

Desde hoy, recuerda para siempre que eres como el tecolote (tradúcelo por buho): "cuando el tecolote calla, el indio muere".

Orlando Gamboa
Ex editor de EL TIEMPO Caribe
Ex editor de La Hora (Ecuador)



5 comentarios:

pabloprensa dijo...

Felicitaciones a todos los invisibles visibles. Especialmente a Christian, quien ha sido el gestor y eje dinamizador de esta gran idea que hoy es una realidad viva.
¡Adelante!

alcabanzo dijo...

nada mejor para el ego que ganarse un premio... y ya empezaron los monopolios de los medios a criticar los blogs... bien, felicitaciones... y lea la editorial de mi Blog, sobre las drogas...

Álvaro Ramírez dijo...

Muchas felicitaciones Christian por el premio. Y un saludo muy pero muy efusivo para todos tus coequiperos.

cd dijo...

hey felicidades!!!!!!!!!

Christian Pardo dijo...

1.000 gracias
Gracias a...
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